No hay primera línea de playa, parece como si alguien o algo se haya tragado la línea del horizonte. En vez de un mar de agua salada, solo veo a mí alrededor un océano de cuerpos del color de la leche, café con leche, chocolate, los niños los abuelos, el padre y la madre que los pario.
Tampoco hay camino para llegar al agua entre mesita plegable, la nevera portátil, el o los flotadores. Como te descuides te meten arena hasta las orejas. Si quiero darme la vuelta tengo que pensarlo: Escoger entre olerle los pies al de un lado o los sobacos del otro.
Es hora de un poco de crema que no está la cosa para hacer el tonto con el sol que pega. Cojo el bote súper " CHACHI" que me he comprado y empiezo a ponérmelo, de repente arrugo la nariz, con lo contenta que estaba yo porque la verdad es que olía muy bien cuando lo compre, pero no sé, a ver si con el calor se ha estropeado, vuelvo a olerlo y en eso estoy cuando veo por el rabillo del ojo a los de al lado (tan cerca que casi tengo que pedirles permiso para respirar) montándose un almuerzo a base de bocadillos de chorizo y otros. Visto lo visto y olido lo olido cojo mis bártulos con permiso de mis vecinos y me largo...mañana será otro día.....de vacaciones.


